Algún día
¿Algún día podré poner sobre la mesa los cristales de sal que se formaron con mis lágrimas a través de los años?
¿Nos sentaremos frente a frente y nos diremos las cosas cara a cara? ¿Haciendo un recuento de los daños, un vistazo a las expectativas que nunca se cumplieron y a los sueños que se desvanecieron?
¿Me dirás a la cara lo que realmente piensas?
¿Te quitarás la máscara para que al mismo tiempo caiga la mía y me quede totalmente desarmado, totalmente desnudo y vulnerable?
¿Tendremos esa conversación algún día?
Quiero que nos gritemos, que nos abramos la piel con las garras recién afiladas, porque estoy cansado del silencio y, en este punto, prefiero la violencia directa y mordaz.
En ese momento, nuestras espadas perderán su filo debido al choque constante, y nos habremos agotado las municiones en un tiroteo a quemarropa.
Dame con todo lo que tengas. No me tengas piedad, porque yo tampoco quiero recurrir a ese recurso y sentir que me detengo para aminorar el dolor que pueda causarte.
Una vez más, dame con todo lo que tengas...
Solo te pido que me abraces cuando termines.
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